
En 2026, la clave ya no está solo en el destino, sino en la experiencia. Hay viajes y hay grandes viajes: los que se construyen con tiempo, conocimiento y atención al detalle. Desde GrandVoyage, especialista en grandes viajes a medida, señalan que algunos países viven un momento especialmente interesante para quienes buscan itinerarios con contenido, ritmo y profundidad, capaces de convertirse en recuerdos duraderos.
Uno de esos destinos es Corea del Sur, que en 2026 termina de consolidarse como una de las grandes revelaciones de Asia. Seúl resume bien esa dualidad que seduce al viajero contemporáneo: palacios centenarios y barrios tradicionales conviven con una escena creativa, tecnológica y gastronómica que marca tendencia a nivel global. Más allá de la capital, Busan aporta el contrapunto costero y Gyeongju permite adentrarse en la historia más profunda del país, en un viaje que conecta pasado y futuro con naturalidad.
En Oriente Medio, Jordania se consolida como uno de los destinos más sugerentes para quienes buscan viajar con emoción y significado. Petra sigue siendo uno de esos lugares que justifican un viaje por sí solos: una ciudad excavada en la roca que se revela poco a poco y cuya escala, luz y silencio la convierten en una experiencia que va más allá de lo visual. A pocos kilómetros, el desierto del Wadi Rum ofrece el contrapunto perfecto, con paisajes infinitos, montañas rojizas y noches estrelladas que invitan a la calma. El contraste con el mar Muerto y las rutas que atraviesan paisajes bíblicos completan un destino tan impactante como memorable.
Colombia vive también uno de sus mejores momentos como destino turístico. El país ha sabido transformar su imagen y hoy ofrece una combinación difícil de igualar que va de las ciudades vibrantes a la naturaleza exuberante, sin olvidar su costa caribeña y sus playas. Bogotá, Cartagena y Medellín muestran distintas caras de un país diverso, mientras el Caribe colombiano aporta ritmo, color y mar; el Eje Cafetero y los parques naturales completan el viaje con paisajes verdes y tiempos más pausados, dando lugar a itinerarios completos y equilibrados.
En América del Sur, Argentina sigue siendo un valor seguro para quienes buscan variedad y profundidad cultural. Buenos Aires mantiene su pulso creativo, literario y musical, mientras regiones como Mendoza, la Patagonia o Iguazú amplían el viaje hacia la naturaleza, el vino y los grandes paisajes. Es uno de esos países capaces de ofrecer experiencias radicalmente distintas sin necesidad de cruzar fronteras.
Europa también tiene su protagonismo en este nuevo mapa viajero y lo hace a través de Escandinavia, una región que conecta de forma natural con el deseo de viajar sin prisas. Fiordos, bosques y paisajes árticos se combinan con ciudades de diseño y una fuerte identidad contemporánea, mientras la observación de auroras boreales sigue siendo uno de los grandes atractivos para el viajero de invierno.
Cierra esta selección India, un destino que en 2026 despierta un renovado interés a nivel global. El país atrae tanto por su dimensión espiritual, con lugares como Varanasi o Rishikesh, como por la energía de sus ciudades, cada vez más dinámicas, creativas y abiertas al viajero internacional. La gastronomía india vive un momento de proyección global y la mejora de la infraestructura turística permite recorrer el país con mayor comodidad. India vuelve a estar en el centro del mapa viajero, no como un destino idealizado, sino como una experiencia intensa, compleja y profundamente transformadora.
Más allá de los nombres propios, 2026 confirma una tendencia clara: viajar menos veces, pero viajar mejor. Apostar por grandes destinos, bien recorridos, y por viajes capaces de dejar una huella duradera. Un enfoque que redefine el concepto de lujo y lo vincula no a la ostentación, sino al tiempo, al conocimiento y a la calidad de la experiencia.
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