
El Hotel Cala del Pi presenta El Xalet, un nuevo enclave que acoge sus nuevas suites frente al mar.
Tras la reciente remodelación de sus espacios y habitaciones, después de tres años de obras, amplía su propuesta hacia una experiencia más íntima y exclusiva en plena Costa Brava.
Suspendido sobre una cala de aguas transparentes y conectado con el paisaje a través del Camí de Ronda, entre Platja d’Aro y Calonge, el hotel mantiene su esencia como refugio frente al Mediterráneo, donde el lujo se vive desde la calma, la privacidad y la relación con el entorno. Su ubicación privilegiada permite acceder directamente a la playa y disfrutar de paseos junto al mar o baños en aguas cristalinas sin apenas salir del hotel.
La gran novedad es El Xalet, una antigua casa con encanto situada sobre el Camí de Ronda, hoy reinterpretada como un espacio exclusivo en una ubicación única. Este enclave alberga tres suites –Serenor, Brisa Marina y Sa Calma– concebidas para ofrecer una experiencia más íntima, con amplias terrazas y vistas panorámicas al Mediterráneo.
Con superficies de entre 45 y 75 m², vistas panorámicas al Mediterráneo y amplias terrazas privadas, estas suites ofrecen una manera de habitar el lujo desde la serenidad y la privacidad. Los interiores apuestan por un diseño elegante y depurado, donde los materiales nobles, la luz natural y una estética mediterránea contemporánea crean una atmósfera cálida y atemporal.
El conjunto se completa con una espectacular piscina suspendida sobre el mar, con vistas directas a la cala del Pi, convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de esta nueva apuesta A ello se suman diferentes zonas comunes –salón, mesa de billar y áreas de descanso–, pensadas para disfrutar sin prisas y con total privacidad.
En este mismo entorno se encuentra Sa Lluna, la coctelería del hotel, concebida como un espacio acogedor y sofisticado donde alargar la tarde o dejarse llevar al caer la noche. También ofrece una cocina ligera para disfrutar del vermut y el aperitivo al mediodía o acompañar con unas tapas su amplia oferta de cócteles de autor. El interiorismo apuesta por líneas limpias que dialogan con el paisaje.
La experiencia se completa en la mesa, donde la propuesta gastronómica refuerza su vínculo con el territorio y el producto de proximidad.
Almarí, como restaurante principal, lidera esta nueva etapa con una cocina contemporánea que reinterpreta los sabores del Empordà. Al frente, su chef ejecutivo, Josep Ayats, impregna cada plato de la esencia de la cocina tradicional del territorio, con una propuesta basada en pescados frescos de la lonja del cercano Palamós y sabores mediterráneos.
El bienestar se materializa en Lacalm, el spa del hotel, concebido como un recorrido sensorial inspirado en la naturaleza de la Costa Brava, donde espacios como la Cova de Gel y la Cova de Pedra invitan a bajar el ritmo y reconectar.
Esta evolución se enmarca además en un compromiso con el entorno, avalado por el certificado Biosphere 2025. Más que una renovación, Cala del Pi refuerza su propuesta como uno de los enclaves más especiales de la Costa Brava, donde cada detalle invita a detenerse y disfrutar del Mediterráneo.
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