
El turismo ferroviario está atravesado por una edad de oro debido a los viajeros que tratan de saborear el recorrido tanto como el destino en sí. Ahora, las rutas en trenes turísticos en Europa mezclan la nostalgia del pasado con la movilidad sostenible.
Desde el uso de acristalamientos de PVC en los hoteles de destino hasta la reducción de la huella de carbono de los trenes, reducir el impacto ecológico en cada viaje por Europa permite conectar con la filosofía del desarrollo sostenible a nivel mundial que promueven las grandes corporaciones, tal como sucede en Deceuninck. De este modo, se crea una red de destinos turísticos en donde la conservación ambiental y el ahorro de energía son la verdadera prioridad.
A continuación, se muestran tres rutas en tren que permitirán conocer Europa de forma sostenible partiendo desde España.
Una de las opciones para hacer turismo ferroviario es la conexión entre Cataluña y la arquitectura de Gaudi, desde el Mediterraneo hasta el Atlántico. La ventaja es que se puede disfrutar de una variedad de paisajes en un recorrido que inicia en Barcelona.
Después, el siguiente destino es Valencia, en donde se podrá disfrutar de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El siguiente paso es ir hacia Madrid, la cual tiene museos, parques y edificios históricos por descubrir.
La próxima ruta es hacia Oporto, en donde están los seis puentes sobre el río Duero para conocer, así como los vinos de las más famosas bodegas para degustar. Por último, la ruta continúa hacia Lisboa, en donde hay una variedad de restaurantes locales para disfrutar de un festín de mariscos.
Para quienes aman la montaña y desean hacer un viaje directo, hay una ruta mítica que pocos asocian con una escapada internacional. Tomando como enlace a la línea R3 de Rodalíes de Catalunya, es posible subir al Tren Amarillo.
Esta joya del transporte atraviesa los desfiladeros y puentes colgantes del Parque Natural de los Pirineos Catalanes. La ruta permite disfrutar de la naturaleza más pura y brinda vistas únicas desde las alturas, imposibles de ver desde cualquier autovía. Por lo tanto, es un auténtico momento para admirar la preservación ecológica de las montañas de Europa.
Una tercera opción para hacer turismo ferroviario es partir desde España hasta París, considerada como la puerta de entrada a Europa. Desde allí, se pueden tomar trenes para adentrarse hacia Valence y el Valle del Ródano. Se trata de un recorrido que permite admirar la naturaleza de Alta Saboya y conectar directamente con los cantones suizos y el norte de Italia.
Esta ruta en tren es ideal para quienes desean escalar en lagos alpinos y ciudades medievales, dejando claro que atravesar Europa en tren no solamente disminuye la huella de carbono, sino que aumenta la magia al hacer turismo.
En conclusión, redescubrir el antiguo continente por medio de vías férreas que parten desde España es una solución inteligente para el turismo del futuro. Al realizar alguno de estos tres trayectos, no solamente se evaden las filas de espera en los aeropuertos, sino que la experiencia se vuelve más consciente. Los viajes en tren son una forma de disminuir la huella de carbono y disfrutar del paisaje europeo.