
España encara la temporada de verano con cifras que muestran un sector sólido y activo. Con casi 42 millones de turistas internacionales previstos entre junio y septiembre y un gasto estimado de cerca de 58.000 millones de euros, según proyecciones del Instituto de Turismo de España, el viajero actual planifica con mayor antelación, compara más opciones y busca experiencias con valor añadido durante su estancia.
El consumo digital también se intensifica en verano, con un tráfico de datos móviles que puede aumentar hasta un 30 % respecto a otras épocas del año, según Finetwork, mientras más del 70 % de los consumidores on line realizan compras desde su smartphone. Esto consolida al móvil como canal dominante y a las redes sociales como espacios clave de inspiración, descubrimiento y toma de decisión, con los usuarios visitando una media de más de siete plataformas durante sus interacciones digitales.
En este contexto, WAM señala que las marcas travel que diseñen estrategias más conectadas y campañas que vayan más allá de acciones puntuales, segmenten audiencias según comportamiento y adapten la oferta a tendencias concretas estarán mejor posicionadas para generar resultados medibles y mejorar la relación con los viajeros. La coordinación omnicanal permite que los mensajes lleguen de manera coherente, desde la inspiración hasta la decisión de compra, optimizando tanto la conversión como la experiencia global del viajero.
Asimismo, las redes sociales funcionan como canales de descubrimiento y recomendación, combinando contenido nativo, colaboraciones con creadores y formatos interactivos para mantener la atención del usuario. En paralelo las plataformas de social commerce permiten transformar la interacción digital directamente en reservas o compras, reduciendo fricciones y mejorando la experiencia global.
Por otro lado, la IA generativa en la organización de viajes creció un 64 % en 2025, según un estudio global de Amadeus. Esto refleja cómo estas herramientas están empezando a influir en la forma en que los viajeros buscan información, comparan alternativas y organizan sus desplazamientos. Para las marcas, su valor no está únicamente en automatizar procesos, sino en ayudar a anticipar necesidades, ordenar grandes volúmenes de información y ofrecer recomendaciones más relevantes en cada momento del viaje. Aplicada con propósito, la IA puede contribuir a crear experiencias más fluidas, personalizadas y coherentes, desde la fase de planificación hasta la fidelización posterior.
WAM subraya que este verano destacarán las marcas que no se limiten a reaccionar a la estacionalidad, sino que construyan un ecosistema digital conectado, preparado para acompañar al viajero en todo el recorrido. Esto implica integrar planificación, personalización, contenidos relevantes y capacidad de respuesta para convertir los picos de demanda en oportunidades reales de relación, conversión y crecimiento.
«La IA no decide el viaje, lo decide el viajero. Nuestro trabajo es que la marca llegue con la propuesta correcta justo cuando esa decisión se está tomando», explica Enric Mora, Head of Solutions and Innovation en WAM.
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