
Viajar sin horarios cerrados, decidir sobre la marcha y convertir el trayecto en parte esencial de la experiencia. En eso consiste el modelo fly & drive, viajar en avión al destino y recorrerlo en coche que se consolida este verano como una de las fórmulas preferidas por quienes buscan una manera más libre y personal de descubrir el mundo, especialmente en destinos de grandes espacios naturales.
Desde la agencia de viajes Pangea The Travel Store señalan que los viajeros priorizan cada vez más experiencias flexibles, en las que el recorrido cobra tanta importancia como el propio destino, una preferencia que se acentúa durante los meses de verano, cuando se realizan viajes más largos y exploratorios. Lejos del turismo organizado tradicional, este tipo de viajes responde a una necesidad creciente de autonomía, improvisación y conexión con el entorno.
“Nuestros viajeros nos cuentan que buscan sentir que el viaje es realmente suyo: poder parar cuando algo les sorprende, cambiar el plan sobre la marcha y no depender de horarios. Esa libertad es, precisamente, lo que convierte la experiencia en algo único y memorable”, explican desde Pangea.
Entre los destinos que mejor representan esta forma de viajar destaca Canadá, un país que invita a ser recorrido por carretera gracias a la amplitud de sus paisajes, la diversidad de sus ecosistemas y la facilidad para combinar naturaleza y ciudades. Parques nacionales, lagos, bosques infinitos y carreteras panorámicas convierten el país en uno de los grandes referentes del fly & drive a nivel internacional.
Aunque Canadá es uno de los ejemplos más emblemáticos, el auge del fly & drive se extiende a otros destinos que comparten una misma esencia: grandes distancias, paisajes naturales y una infraestructura que favorece los desplazamientos por carretera. Estados Unidos —especialmente sus parques nacionales—, Islandia o Escocia figuran entre los clásicos, a los que se suman con fuerza los países nórdicos, como Noruega, Suecia y Finlandia, ideales para recorrer fiordos, bosques y lagos en verano.
Desde Pangea señalan también un creciente interés por destinos como Sudáfrica, donde el coche permite combinar naturaleza, safaris y costa, o Australia y Nueva Zelanda, países en los que el viaje por carretera forma parte esencial de la experiencia.
Como tendencia más reciente, Japón empieza a consolidarse como un destino fly & drive para quienes buscan ir más allá de las rutas convencionales, explorando regiones menos conocidas y combinando grandes ciudades con entornos rurales.
En Europa, el fly & drive gana peso en itinerarios que combinan varios países. Uno de los ejemplos más habituales es la entrada por Venecia desde distintos puntos de España para recorrer Eslovenia y Croacia, una fórmula cada vez más demandada por la posibilidad de enlazar ciudades históricas, naturaleza y costa en un mismo viaje.
El creciente interés por los viajes por carretera responde también a un cambio en la forma de planificar las vacaciones: el coche se convierte en una herramienta clave para descubrir lugares menos transitados, evitar aglomeraciones y adaptar el ritmo del viaje a las preferencias de cada viajero. Lograr ese equilibrio entre libertad y tranquilidad requiere, en muchos casos, una planificación experta, especialmente en destinos de larga distancia o con grandes extensiones naturales.
El éxito de este tipo de viajes reside en planearlo con cuidado, teniendo en cuenta las distancias, los tiempos de conducción y la selección de alojamientos.
“Un fly & drive bien diseñado permite al viajero disfrutar de la libertad del camino sin renunciar a la tranquilidad de saber que todo encaja”, señalan desde la compañía. En este sentido, el acompañamiento de asesores expertos y el servicio de asistencia 24/7 durante el viaje se convierten en elementos clave, especialmente para quienes buscan explorar destinos lejanos con la seguridad de contar con respaldo en todo momento.
Según observan desde PANGEA The Travel Store, esta tendencia refleja también una evolución clara en el viaje en familia.
“El fly & drive encaja muy bien entre las familias, ya que permite adaptar el ritmo del viaje a los niños, introducir paradas según las necesidades del grupo y disfrutar del destino sin la rigidez de horarios cerrados”, explican desde la compañía.
Y apuntan que, además, este tipo de viajes suele atraer a familias con cierta experiencia viajera, que priorizan la comodidad, la seguridad y la posibilidad de vivir el viaje con más calma, integrando el trayecto como parte esencial de la experiencia.
Este tipo de viajes atrae tanto a parejas como a familias o grupos de amigos, y se consolida como una alternativa especialmente atractiva para el verano, cuando los días largos y el buen tiempo invitan a explorar con calma y sin prisas.
Y es que este tipo de propuestas pone el foco en la libertad, la improvisación y el disfrute del camino por encima de un itinerario rígido y cerrado.
“Nuestros clientes nos dicen que lo mejor de este formato de viaje es despertarse cada mañana sin un plan cerrado. Si un lugar les gusta, se quedan más tiempo; si quieren seguir adelante, lo hacen”, afirman desde Pangea.
En un contexto en el que los viajeros buscan experiencias más auténticas y personalizadas, el fly & drive se posiciona como una de las grandes tendencias de la temporada estival. Más allá de un destino concreto, este modelo representa una nueva manera de viajar: más flexible, más consciente y conectada con el entorno, en la que el diseño experto del viaje marca la diferencia entre improvisar y disfrutar con tranquilidad, y en la que el camino se convierte en parte fundamental del recuerdo.
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