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    Residentes y cruceristas coinciden en que Barcelona está masificada

    Una investigación hace públicos los resultados del estudio más grande hecho hasta ahora sobre los patrones de movilidad de las personas que visitan Barcelona y cómo, su presencia, afecta a la población residente.

    Turistas cogiendo el Bus Turístico en el Port de Barcelona. Foto: Isabel Fernández

    Más de la mitad de turistas de crucero consideran que se encuentran demasiada gente cuando visitan Barcelona. Su opinión coincide en buena parte con la población residente que convive con este turismo y destaca que la concentración de los flujos de visitantes alrededor de las principales zonas turísticas de la ciudad afecta sus desplazamientos cotidianos y su calidad de vida, hasta el punto de evitar o haber dejado de visitar algunas zonas por no encontrarse con esta problemática.

    Estos son solo algunos de los resultados que se desprenden del proyecto Visitmob, el estudio más amplio hecho hasta ahora en cuanto a la movilidad urbana de las personas que visitan Barcelona y los efectos en la población local. El proyecto lo ha liderado el grupo de investigación Gratet de la Universitat Rovira i Virgili (URV), encabezado por el investigador del Departamento de Geografía Aaron Gutiérrez, que presentó las principales conclusiones ayer en Barcelona.

    Los datos obtenidos se basan en las respuestas de cerca de 4.000 encuestas que se han hecho a varios colectivos: turistas que pernoctan en Barcelona, otros que van a pasar el día, personas que aprovechan una visita en la ciudad para hacer turismo y también cruceristas, a quienes además se los puso un dispositivo de geolocalización para monitorizar todos sus movimientos durante las cinco horas de media que pasaban desde la salida y retorno al puerto visitando la ciudad. En el marco de este estudio también se han realizado 2.000 encuestas y se ha entrevistado en profundidad a una muestra de población residente, para evaluar en qué grado su movilidad cotidiana está condicionada a causa de toda esta actividad turística y si afecta y –cómo lo hace– su calidad de vida.

    Con toda esta información se ha obtenido una radiografía inédita hasta ahora, que ha permitido identificar los retos pendientes para planificar una movilidad social y ambientalmente más sostenible, y proponer instrumentos que permitan dar respuesta.

    Concentración de flujos de visitantes en el espacio y el tiempo que alimentan la percepción de masificación

    Port de Barcelona

    A pesar de que un 90% del turismo de crucero entrevistado define como agradable su experiencia visitando la ciudad y un 80% se ha sentido seguro, más de la mitad –un 53%– destaca haberse encontrado demasiadas personas en la hora de disfrutar de los lugares visitados y solo un 58% considera que hay bastante lugares para sentar a descansar durante su estancia.

    El problema de la masificación también se menciona en las respuestas de la población residente. Un 36,2% afirma que la movilidad en el espacio público se ve condicionada por la actividad turística, que también afecta, según las opiniones recogidas, la sensación de confort sobre el servicio de transporte público (28,5%) y la puntualidad de estos medios (25,6%). Las cifras obtenidas se incrementan hasta 10 puntos en el caso de las personas que residen en barrios turísticos.

    Las respuestas a las encuestas de la población visitando y el turismo de un día, así como el sistema de geolocalización utilizado en el turismo de crucero, permitió constatar que la concentración espacio-tiempo es muy alta en determinados puntos de la ciudad. El distrito de Ciutat Vella lo visita el 100% de cruceristas con un tiempo mediano de estancia de dos horas, de las cuales 1:15 h lo hacen a pie. Por detrás están el Eixample y Gracia. Distritos como Nou Barris o Sant Andreu no reciben ninguna visita procedente de turismo de crucero.

    Espacios visitados en un día. Fuente: Visitmob

    Los datos también señalan una clara concentración en determinadas iconos de la ciudad. El flujo más grande, en el caso de cruceristas, se concentra en los alrededores de las Ramblas (96,7%), plaza de Cataluña y paseo de Gracia (73%) y también en la Sagrada Familia (63,1%). Así, las Ramblas es el espacio en que coinciden turistas y excursionistas con cerca del 34%, pero solo un 23% de los visitantes de día de fuera de Barcelona la visitan.

    De todos los turistas de crucero entrevistados, la mitad ya habían visitado Barcelona anteriormente y, de estos, un 78% repite también la misma ruta.

    “Independientemente de la tipología de las personas, la edad o el de viaje que hagan, el estudio muestra que la mayoría de turistas y visitantes frecuentan los mismos lugares. Esto tiene que ver con las ideas preconcebidas que se tienen de la ciudad y del que se supone que tienes que hacer cuando vas a Barcelona”, explica Gutiérrez.

    Cambio de rutinas y desarraigo

    El estudio pone de manifiesto que la presencia de turistas genera insatisfacción a un 23% de los residentes en la hora de moverse por la ciudad, también los condiciona en el momento de elegir medio de transporte e incluso han dejado de visitar espacios específicos de la ciudad a causa del turismo. Estos cambios en los patrones de movilidad se han observado sobre todo en hombres, personas más grandes, las de nivel socioeconómico más alto y más bajo, y aquellas que residen en los barrios turísticos.

    “La falta de espacios de encuentro, recreo u ocio infantil es uno de los elementos centrales de las entrevistas a madres y padres, que también alertan de los riesgos que provocan los desechos derivados del ocio nocturno, especialmente vidrios y restos de botellones”, explica el investigador Aaron Gutiérrez.

    Los resultados del estudio advierten que los efectos de la masificación turística, además de provocar un agravio diario entre la población residente, también comportan una pérdida de sentimiento de pertenencia del lugar donde viven. Esta sensación de desarraigo se acentúa en la gente mayor, más sensible a los cambios que se han producido estos últimos veinte años, según el estudio.

    “Buena parte de estos cambios ya no se perciben como un hecho excepcional de la temporada de verano sino que la masificación se ha hecho crónica todo el año, especialmente al barrio del Gótico y Sagrada Familia”, añade Aaron Gutiérrez.

    Se detectan porcentajes similares en la hora de evaluar la calidad de vida de la población residente. La presencia de turistas afecta negativamente la calidad de vida de un 17% de las personas entrevistadas, una cifra que aumenta 6 puntos entre los residentes de los barrios turísticos.

    Patrones de movilidad sostenible

    Todo y el impacto negativo generado por la concentración espacial de los flujos de personas, el equipo investigador destaca que los patrones de movilidad turística más sostenibles en la ciudad –a pie o en transporte público– son los que concentran la mayoría de los desplazamientos.

    “Aproximadamente un 80% de los desplazamientos se hacen a pie y, si no, la alternativa acostumbra a ser el transporte público, con el metro coma primera opción”, agrega Gutiérrez.

    Incluso los visitantes de fuera de la región metropolitana de Barcelona que pasan un día en la ciudad llegan mayoritariamente en tren y los que lo hacen en coche a menudo lo dejan aparcado en un punto y continúan la visita en transporte público.

    En este sentido, un 95% de los visitantes alegan que es fácil desplazarse por Barcelona y que el transporte público ha aportado soluciones eficientes para sus movimientos por la ciudad.

    Preguntados por las políticas de restricción de acceso a los vehículos más contaminantes en la ciudad, los visitantes de fuera de Barcelona que van a pasar el día se muestran favorables, seguidos de la creación de carriles bici prioritarios Bus-Vao y la reducción de espacio de circulación y aparcamientos en superficie a favor del espacio de los peatones. Por el contrario, la creación de un peaje de entrada en Barcelona para mejorar el transporte público ha recibido una aceptación muy baja, con más del 55% de las respuestas negativas.

    Retos y propuestas de acción

    Después de conseguir una radiografía de los patrones de movilidad en la ciudad y sus afectaciones entre la población residente, el proyecto debate los grandes retos para fomentar una movilidad socialmente y ambientalmente sostenible y plantea orientaciones para la acción.

    El proyecto liderado por la URV lo han financiado el Ayuntamiento de Barcelona y la Fundación la Caixa en el marco del plan Barcelona Ciencia 2020-2023. Han colaborado investigadoras e investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), la Universidad Internacional de Cataluña (UIC Barcelona), la OsteleaTourism Management School y el CoE Innovación Turística de la Eurecat.

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