
Rotana La Reserva abre su nuevo hotel de cinco estrellas y avanza así en un proyecto que reúne, en una finca histórica de más de 200 hectáreas en el interior de Mallorca, tres formas de vivir el destino: el nuevo hotel de 24 habitaciones y suites, el agroturismo Es Mayolet, con 10 habitaciones, y un club privado de golf de 9 hoyos.
Situada a solo cinco minutos de Manacor y de la Rafa Nadal Academy, la propiedad se extiende sobre suaves colinas y un fértil valle repleto de viñedos, olivares y bosques mediterráneos. En lo alto de una colina, el nuevo hotel se asoma al campo de golf y domina el paisaje; mientras que Es Mayolet reposa a sus pies, en pleno valle, integrándose en el corazón agrícola de la propiedad. Un paisaje de gran belleza que permite descubrir una Mallorca más tranquila, auténtica y alejada de los circuitos más concurridos.
Rotana La Reserva hunde sus raíces en una antigua possessió mallorquina del siglo XVII, adquirida en 1997 por Juan Ramón Theler y su esposa, la princesa Loretta zu Sayn-Wittgenstein, que la convirtieron en uno de los primeros proyectos de agroturismo de alta gama de Mallorca y, durante años, en un refugio frecuentado por personalidades como Boris Becker, Elle Macpherson o Mónica Naranjo, entre muchas otras celebridades.
Hoy, aquella finca inicia una nueva vida con la apertura del hotel de cinco estrellas, que completa el resort. Su proyecto de arquitectura e interiorismo, firmado por el estudio Kokaistudios (Shanghai) de los arquitectos italianos Filippo Gabbiani y Andrea Destefanis, parte de la esencia de la antigua possessió para crear un refugio mediterráneo de carácter contemporáneo.
La piedra natural, los muros de textura artesanal, las vigas de madera y los suelos de terracota aportan calidez y memoria, mientras que los verdes oliva y salvia, combinados con tonos tierra y arena, llevan al interior los colores del paisaje. Arcos y grandes aperturas conectan las estancias con el exterior y permiten que la luz vaya transformando los espacios a lo largo del día. En las zonas comunes, elementos de inspiración tradicional, como el trabajo geométrico de la madera en los techos, dialogan con piezas de líneas contemporáneas y crean una atmósfera cálida, elegante y muy mediterránea.
Las 24 habitaciones y suites prolongan esta misma filosofía de calma y conexión con el entorno. Distribuidas entre el edificio principal y diferentes espacios situados junto a la piscina y en las inmediaciones de la casa, ofrecen una experiencia más íntima y vinculada al paisaje. Los baños, revestidos en piedra natural, incorporan grandes bañeras concebidas para convertir el ritual del baño en un momento de pausa, mientras que las vistas al valle y la entrada de luz natural refuerzan la sensación de amplitud y serenidad.
El hotel incorpora también pequeños rincones especialmente acogedores para trabajar o leer de manera individual, junto a un salón bar que funciona como punto de encuentro. Son espacios que mantienen el carácter cálido y residencial del proyecto, combinando la arquitectura tradicional de la finca con piezas contemporáneas y materiales naturales.
La experiencia continúa en el exterior con una piscina infinity climatizada que se integra en el paisaje y se abre hacia las vistas del valle y el campo de golf. Su geometría limpia y su posición elevada convierten el agua en otro elemento desde el que contemplar el entorno, en continuidad con la arquitectura y la vegetación mediterránea de la finca.
A sus pies, un jardín sensorial de 4.000 metros cuadrados se estructura en cinco áreas diferenciadas que invitan a explorar el entorno a través de los sentidos. El agua, el tacto, el fuego y la música articulan distintos espacios de pausa y conexión, a los que se suma una zona de aromaterapia. Una propuesta concebida para caminar, descansar o simplemente detenerse y dejar que el paisaje marque el ritmo. Antes de finalizar el año, el proyecto incorporará además un spa de inspiración japonesa y un gimnasio, que ampliarán la oferta de bienestar de Rotana La Reserva.
La vinculación de Rotana La Reserva con el territorio llega también a la mesa. En una finca que conserva su pasado agrícola y mantiene viñedos, olivares y tierras de cultivo, la gastronomía prolonga esa relación con el paisaje y con la identidad de Mallorca. Bajo la dirección gastronómica de Andreu Genestra, chef mallorquín reconocido con una estrella Michelin y dos soles Repsol, y junto a la chef ejecutiva Irene Lluch, la propuesta de Rotana La Reserva parte del producto local, la temporada y los sabores de la isla.
En el caso del nuevo hotel de cinco estrellas, este cuenta con dos propuestas gastronómicas abiertas tanto a huéspedes como a visitantes externos, que permiten acercarse a él en diferentes momentos del día, desde los desayunos hasta los almuerzos y las cenas.
Así, el restaurante interior Rotana, ubicado en un edificio independiente de arquitectura tradicional mallorquina, ofrece un concepto all day dining que comienza con exquisitos desayunos en los que el producto mallorquín tiene un papel protagonista, desde el tradicional pan moreno con tomate de ramallet e ibérico hasta el brossat con miel, limón, canela y fruta de temporada, junto a clásicos como los huevos Benedict o una selección de ensaimadas, cocas y otros dulces de la isla.
La propuesta continúa después con una carta para diferentes momentos del día, con platos como la pasta al pesto con stracciatella y tomates secos, el Club Sandwich de pollo al ast, el smash burger de ternera madurada o el fish and chips de lubina con trampó. El espacio, caracterizado por grandes ventanales de medio punto que se abren al jardín, combina en su interior las vigas de madera y los materiales naturales con una chimenea contemporánea de carácter escultórico, creando una atmósfera cálida y elegante que combina la esencia de la finca con una mirada actual.
Por la noche, el restaurante La Terraza propone una experiencia de cocina a la brasa en un entorno privilegiado, con vistas espectaculares al valle, los viñedos y el campo de golf. El producto y el fuego son protagonistas de una carta que incluye desde la gamba roja a la sal y el calamar a la brasa con vinagreta de pistacho y albaricoques hasta una presa ibérica con verduras a la brasa, un entrecôte de ternera madurada de 300 gramos o pescados enteros como la lubina y el rodaballo. Un espacio pensado para vivir la experiencia del atardecer y las noches de la finca, con el paisaje como parte esencial de la propuesta.
Próximamente, la oferta se ampliará con El Patio, un concepto gastronómico más íntimo y exclusivo en formato pop up. El espacio acogerá una experiencia de chef’s table para grupos reducidos y un menú degustación creado especialmente por Andreu Genestra y ejecutado por Irene Lluch.
Los huéspedes del hotel pueden completar su experiencia gastronómica acercándose hasta Sa Vinya des Mayolet, el restaurante situado en el agroturismo Es Mayolet, que también forma parte del resort. Su terraza, frente a los viñedos, invita a descubrir una propuesta estrechamente vinculada a la tierra y al pasado agrícola de la finca. Su cocina, concebida igualmente por Andreu Genestra y desarrollada en el día a día por Irene Lluch, recupera recetas clásicas de la gastronomía mallorquina y las reinterpreta desde una mirada contemporánea, con el producto local como protagonista.
Con la apertura del hotel de cinco estrellas, Rotana La Reserva avanza en una propuesta concebida para vivir Mallorca desde dentro y a otro ritmo. Una finca de más de 200 hectáreas en la que el paisaje, la gastronomía, la arquitectura, el deporte y la cultura del territorio conviven en un mismo lugar, ofreciendo al huésped la posibilidad de descubrir la esencia de la isla sin necesidad de salir de la propiedad.
La experiencia se extiende también a un amplio abanico de actividades vinculadas al entorno: paseos a caballo, iniciación al golf, rutas de senderismo por la reserva para descubrir el paisaje y observar especies autóctonas, almuerzos y cenas entre los viñedos, vuelos en globo o helicóptero —la finca cuenta con helipuerto— y propuestas deportivas que incluyen tanto el campo de golf privado como la posibilidad de entrenar en la Rafa Nadal Academy, situada a pocos minutos en coche.
Pero el proyecto no termina aquí. Rotana La Reserva seguirá evolucionando en los próximos meses con nuevas propuestas y espacios que ampliarán una experiencia pensada para conectar al visitante con la Mallorca más genuina, desde el respeto por la historia y el entorno que hacen de esta finca un lugar excepcional. El objetivo es consolidar un destino en el que la autenticidad no sea una experiencia que se busca fuera, sino algo que se vive en cada rincón de la propia finca.
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