
El verano de 2026 consolida una tendencia que llevaba tiempo creciendo silenciosamente: los viajes multigeneracionales. Según el informe Tendencias de Viaje 2026 de Skyscanner, el 27 % de los españoles planea viajar este año con varias generaciones de su familia, reuniendo en un mismo viaje a abuelos, padres e hijos.
Para Robbie García Valderrama, fundador de la firma de viajes a medida Balthazar, este dato refleja algo más profundo que una moda pasajera: «Habla de un deseo precioso: recuperar el tiempo compartido después de años de agendas imposibles, trabajos, estudios, niños pequeños y distancias. Cada vez más familias quieren volver a vivir experiencias juntos». Sin embargo, también es uno de los retos más complejos dentro del turismo de lujo.
«Para mí, reunir a tres generaciones en un mismo viaje es el encargo más difícil que existe», explica Robbie García Valderrama. «Conviven tres ritmos, tres formas de cansarse y tres ideas distintas de lo que significa descansar y disfrutar». Lo que para un niño es una aventura, para un abuelo puede resultar agotador, y lo que para unos supone desconexión, para otros puede ser aburrido. Por eso, el experto considera que el principal error es diseñar un único programa. «Lo que sirve para todos no emociona a nadie. El secreto está en que cada generación encuentre su espacio y después pueda reunirse sin esfuerzo ni tensiones. Son tres viajes dentro de uno».
Para conseguirlo, la planificación resulta fundamental. Distancias excesivas, cambios constantes de alojamiento o jornadas demasiado exigentes pueden convertir unas vacaciones soñadas en una fuente de estrés familiar. «Esa coordinación invisible es precisamente mi trabajo: anticipar trayectos para que nadie llegue agotado, elegir alojamientos que funcionen igual para un niño de seis años que para alguien de ochenta y diseñar días con ritmos distintos que convivan sin chocar». Por eso rechaza paquetes cerrados y fórmulas estándar. Cuando el viaje está bien pensado, además, desaparece la figura de quien asume toda la organización y acaba sin disfrutar plenamente. «Si todo está diseñado correctamente, cada miembro de la familia puede dedicarse simplemente a vivir y disfrutar el viaje».
Tras años de experiencia en este tipo de viajes, Robbie García Valderrama ha identificado una serie de destinos capaces de resolver uno de los mayores retos del turismo de lujo. Estos son algunos de sus favoritos para las próximas vacaciones de verano.
• Puglia: Italia sin complicaciones. El sur de Italia ofrece cercanía, pocos desplazamientos y una logística sencilla para que cada generación encuentre fácilmente su lugar. Alojamientos como Borgo Egnazia funcionan como pequeños pueblos donde conviven piscinas familiares y para adultos, clubes infantiles, spa, actividades gastronómicas y excursiones culturales, permitiendo que cada miembro de la familia construya su propio viaje.
• Maldivas: tiempo compartido sin desplazamientos. Para las familias que buscan desconexión absoluta, una isla privada permite eliminar prácticamente toda la logística. Clubes infantiles, actividades para adolescentes, bienestar para adultos y espacios comunes donde coincidir al final del día convierten el tiempo compartido en el auténtico protagonista del viaje.
• Safari en África: recuerdos para toda la vida. Pocos viajes generan recuerdos tan compartidos como un safari. La emoción de observar la fauna salvaje trasciende edades y crea relatos que acompañan a las familias durante años. «Es una de las pocas experiencias que emociona de la misma manera a un niño de ocho años y a su abuelo», afirma García Valderrama.
• Alpes en verano: naturaleza para todos los ritmos. Suiza y Dolomitas permiten disfrutar de la montaña independientemente de la condición física de cada viajero. Teleféricos, rutas suaves, lagos, spas y gastronomía local convierten la naturaleza en una experiencia accesible para todas las edades.
• Un castillo en Escocia. Para quienes buscan privacidad absoluta, alquilar un castillo completo ofrece algo difícil de encontrar en otros destinos: la sensación de tener una casa propia para varias generaciones. Bosques, lagos, actividades al aire libre y espacios comunes alrededor de la chimenea favorecen la convivencia sin renunciar a la independencia.
• Un crucero de lujo. Robbie destaca especialmente propuestas como Explora Journeys para resolver uno de los principales desafíos de los viajes familiares: los desplazamientos constantes. «Cada uno hace su día y todos coinciden a cenar. Para los abuelos es de los viajes más cómodos que existen porque el destino viene a ellos».
Pero más allá del destino elegido, García Valderrama insiste en que el éxito de un viaje multigeneracional no se mide por el número de actividades realizadas ni por la espectacularidad de las fotografías. «Lo que me piden las familias no es acumular experiencias, sino que todo tenga sentido. Que la logística no se note y que cada miembro de la familia, del más pequeño al más mayor, sienta que el viaje también era suyo».
En definitiva, una época en la que el tiempo compartido se ha convertido en uno de los bienes más escasos, quizá el mayor lujo del verano no sea viajar más lejos, sino conseguir que tres generaciones regresen a casa con la sensación de haber vivido, juntas, unas vacaciones memorables.
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