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    Vincci Capitol estrena nuevo letrero en el 90º aniversario del edificio Carrión

    Símbolo de la Gran Vía y con marcado carácter cinematográfico, el edificio Carrión que aloja en su interior al hotel Vincci Capitol presenta nuevo cartel situado en la zona más alta del inmueble, que engalana la fachada del que se ha convertido en uno de los elementos más icónicos de la capital.

    Es el edificio más fotografiado de la Gran Vía madrileña. Aparece en redes sociales una y otra vez como icono de Madrid y su imagen se ha convertido ya en uno de los símbolos de la Gran Vía y de la capital. El edificio Carrión, que aloja en su interior al hotel Vincci Capitol, de cuatro estrellas, es un emblema del Madrid más urbanita e imprescindible en el skyline de la capital y desde esta semana luce un nuevo cartel con su nombre “Capitol”. Igual que su compañero, el letrero de Schweppes, el nuevo cartel iluminará la noche madrileña desde el punto más alto del edificio y la inauguración del encendido de sus luces tendrá lugar el próximo jueves 20 de abril a las 21.20 h.

    El nuevo letrero que preside la azotea del edificio recupera el cartel original que lucía el inmueble en el momento de su inauguración en 1933, tanto en tamaño (1,70 centímetros de alto) como en la tipografía. Rememora así la importancia que tuvo su inauguración en los años 30 (1933) para Gran Vía y también para Madrid, coincidiendo con el 90º aniversario del edificio.

    Toda una revolución en los años 30 por su estilo art déco, Vincci Capitol conserva uno de los pocos patios racionalistas que quedan en Madrid. Por sus pasillos, se respira historia y se pueden ver los planos originales del edificio.

    Es el único hotel que aloja en su parte inferior una sala de cine. Posee habitaciones temáticas donde las grandes figuras de todos los tiempos de la pantalla grande como Audrey Hepburn, Marilyn Monroe o Charles Chaplin conviven con otros elementos de decoración. Las alusiones al séptimo arte se suceden a lo largo de todo el establecimiento, el olor a palomitas de la sala de cine inunda el establecimiento a partir de las cuatro de la tarde y, en su interior, aloja un proyector del año 1936, que ha sobrevivido impasible al paso del tiempo y que fue encontrado durante las tareas de remodelación del hotel.

    Este establecimiento, con un emplazamiento de lujo (Gran Vía 41,) dispone de 143 habitaciones, que tienen todas las comodidades propias de Vincci Hoteles. Cuenta con dos habitaciones, la 1102 o la 1002, que están detrás del popular letrero de Schweppes. El cartel ilumina estas habitaciones con sus 104 neones de colores, que permanecen encendidos en horario de noche y que crean un ambiente mágico y cosmopolita que invita a soñar. El luminoso está situado a 37 metros de altura y mide 10,65 x 9,36 metros. Sus letras pesan 100 kilos y el conjunto del letrero 600. Este es tan sólo uno de los detalles que acercan a este establecimiento con la factoría de los sueños y que han contribuido a hacer del edificio un icono, en películas como El día de la bestia de Álex de la Iglesia.

    El establecimiento cuenta con dos terrazas, en la planta 7 y 9, con inmejorables vistas a la Gran Vía y al Madrid de los Austrias, y en la primera planta su Capitol Food & Bar de estilo elegante, está situado en el chaflán del edificio y conserva la barra de bar original que se encontraba en el cine en el momento de su inauguración, en la que se tomaban algo los caballeros de la época durante el descanso de la película. Un lugar ideal para relajarse después de un día agotador, gracias a sus cócteles y bebidas.

    Un edificio con mucha historia

    Desde sus inicios, Vincci Hoteles ha adoptado el compromiso por devolver, en ciudades europeas, edificios arquitectónicos que han caído en desuso para dotarlos de vida y volver a integrarlos en la ciudad. Por ello, cuenta en su portfolio con distintos establecimientos de estas características que, además, poseen elementos propios del lugar en el que se ubican, lo que permite al huésped vivir la ciudad desde el propio hotel.

    Este es el caso de Vincci Capitol, edificio emblemático de la arquitectura civil madrileña Art Déco. El inmueble representa para la capital, tanto en su construcción como remodelación, un distintivo de modernidad hasta el punto de convertirse en un símbolo representativo utilizado para una gran cantidad de asuntos de diversa índole: anuncios, películas, poesía, emblema de congresos, referencia a una época arquitectónica, etc.

    En 1930 Enrique Carrión y Vacín, marqués de Melín, convoca un concurso privado entre arquitectos para obtener ideas de aprovechamiento de un solar situado en la Plaza de Callao. Luis Martínez- Feduchi y Vicente Eced Eced fueron los elegidos para este proyecto de una estructura de 14 plantas con forma de chaflán, tras presentarse un total de seis proyectos, de arquitectos de renombre como Pedro Muguruza, Emilio Paramés o Luis Gutiérrez Soto. Hasta el momento, la Gran Vía madrileña no se había caracterizado por la modernidad de las piezas allí construidas. Suponía un reto en una época con una situación económica muy delicada. Precisamente por ello, la construcción del edificio Carrión supuso “la obra”, fue el único proyecto importante que se ejecutó en esa época en la capital. Debido a sus características, su situación y su contexto, se considera la primera de las grandes operaciones urbanísticas de Madrid en el siglo XX. Se emplearon tan sólo 30 meses (1931-1933) para llevar a cabo la construcción, y es que los gremios y personas intervinientes se esmeraron especialmente en llevar a buen término el proyecto por su importancia.

    Con un cine alojado en su parte de abajo, el edificio Carrión sólo puede entenderse desde la concepción escenográfica de quien define, a través de la Gran Vía, un largo travelling que tiene como punto de referencia el edificio Capitol. Según algunos estudios, sería difícil pensar cuál sería la imagen urbana de la Gran Vía de no haber Feduchi y Eced concebido el edificio Carrión, pensado desde la voluntad de romper lo que hasta entonces era la banalidad formal de una calle.

    Con el objetivo de que el edificio se convirtiera en un hito urbano, Feduchi y Eced asumieron desde el primer momento que su propuesta debía medirse, casi exclusivamente, con el edificio de Telefónica. El proyecto sobreelevaba las siete alturas habituales a los demás edificios de ambos tramos, otras siete alturas, pero en vez de proponer entonces un edificio de 14 alturas concibieron un gran torreón a modo de faro urbano capaz de servir de soporte a la publicidad luminosa que caracterizaría la imagen nocturna de la ciudad. De esa forma, se plantearon desde el principio que la característica del edificio no debía identificarse con su altura sino con los distintos tratamientos que reciben los cuerpos bajos del chaflán durante el día y soporte para la iluminación nocturna, no del edificio sino de la publicidad luminosa, que imitaba otros edificios de su época, como los de Piccadilly Circus o Times Square.

    Feduchi y Eced viajaron a Francia y Alemania para estudiar distintas construcciones que se estaban haciendo allí. En el proyecto inicial se plantearon las dos fachadas (a Jacometrezo y a Gran Vía) con una importancia equitativa y un pasaje que comunicaba y equilibraba los accesos desde ambas calles hacia los cines, tiendas y el hotel. Por lo que se refiere a su ordenamiento inicial de espacios, el edificio está constituido 64 apartamentos, el hotel, una cafetería, un bar, un restaurante, una fábrica de agua de Seltz, oficinas y salas de fiesta. En su planta inferior disponía de una sala de cine para casi 2.000 espectadores, el cine Capitol, hoy dividida en varias salas más pequeñas.

    El edificio incorporó grandes avances tecnológicos en la época. Por ejemplo, para su complicada estructura se utilizó una fórmula mixta de hormigón y acero con luces notables en muchos casos, se emplearon por primera vez en España vigas Vierendeel. También se utilizaron telas ignífugas y un sistema de refrigeración, el primero centralizado de Madrid, que ocupaba toda una planta. Se caracterizó por ser el único edificio con aire acondicionado central y con un sofisticado sistema de iluminación.

    Por todo ello, recibió el Premio Ayuntamiento de Madrid en 1933 y la Medalla de Segunda Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934.

    Durante la Guerra Civil Española y durante la defensa de Madrid su azotea fue empleada como observatorio avanzado.

    Conversión en el hotel Vincci Capitol

    En 2007, dirigida por el arquitecto Rafael de la Hoz, se terminó una total rehabilitación. En ese año se eliminaron también todos los anuncios publicitarios de su fachada, conservándose sólo el de Schweppes y uno más moderno de la compañía de telefonía móvil Vodafone en la azotea.

    Con la entrada de Vincci Hoteles en 2004, la cadena apostó por un establecimiento de cuatro estrellas que conservara sus elementos más característicos.

    El hotel mantiene diversos elementos originales del momento de su inauguración, algunos de ellos, están protegidos por Patrimonio dado su valor histórico, como por ejemplo la escalera, la barra del Capitol Bar & Lounge, originaria del cine, etc.

    El hotel de Madrid dispone de 143 habitaciones, con todas las comodidades propias de Vincci Hoteles. Tiene carta de almohadas y un completo set de productos de bienvenida, entre otras comodidades.

    La cadena vio un enorme potencial en la parte trasera del cartel de Schweppes donde se encontraba un almacén y decidió plantear allí dos habitaciones con el fin de ofrecer la experiencia de dormir con las luces de neón de fondo. También construyó habitaciones justo encima de la pantalla del cine Capitol, las conocidas como “habitaciones fila” tematizadas en torno al mundo del séptimo arte.

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