
Para el viajero contemporáneo que huye de lo masificado y busca la esencia de los destinos, la Ciudad de las Tres Culturas presenta este año una oportunidad irrepetible.
Con motivo de su 25º aniversario, el Consorcio de la Ciudad de Toledo abre al público algunos de los espacios más reservados de su patrimonio: lugares que habitualmente permanecen cerrados tras los muros de conventos, en lo alto de torres históricas o bajo el subsuelo de la ciudad. Un programa excepcional que permitirá descubrir Toledo desde perspectivas hasta ahora inaccesibles.
La iniciativa arranca este fin de semana, 14 y 15 de marzo, con unas jornadas de puertas abiertas bajo el título “Alminares y Torres”. Durante estas dos jornadas, los visitantes podrán acceder a la Torre de la Iglesia del Convento de Concepcionistas, la Torre del Al-Hizán, la Torre de la Iglesia de San Sebastián y el Alminar en la Iglesia del Salvador, desde donde contemplar la ciudad desde puntos habitualmente cerrados al público.
Este recorrido por las alturas será el punto de partida de un calendario que, a lo largo del año, permitirá descubrir otros espacios habitualmente inaccesibles del patrimonio toledano. Entre ellos se encuentran baños árabes y termas romanas ocultas bajo el pavimento actual, así como conventos y viviendas privadas rehabilitadas donde la arquitectura contemporánea convive con estructuras históricas bajo criterios de sostenibilidad y respeto patrimonial.
La programación continuará con nuevos fines de semana temáticos:
• Claustros y capillas: 18 y 19 de abril.
• Baños y mezquitas: 16 y 17 de mayo.
• Salones y cuevas: 13 y 14 de junio.
Bajo la gerencia de Jesús Corroto, el Consorcio se ha consolidado como un referente en la gestión del patrimonio urbano, con una filosofía que apuesta por mantener Toledo como una ciudad viva y no como un museo. “Cuidar Toledo como una obra de arte significa entender que cada detalle importa; cada vivienda rehabilitada es una familia que permanece y una luz que vuelve a encenderse en una calle centenaria”, explica.
En estos 25 años, esta labor se ha traducido en la recuperación de 2.650 viviendas y actuaciones en 100 Bienes de Interés Cultural (BIC), contribuyendo a que el patrimonio histórico de Toledo continúe formando parte activa de la vida de la ciudad.
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