
Ocho de cada diez edificios que Hestia Inversión Patrimonial ha adquirido en Sevilla durante los últimos tres años llevaban más de diez años sin un uso acorde con su potencial antes de ser rehabilitados. El dato, según la compañía, desmonta una idea muy extendida sobre los centros históricos españoles: gran parte del patrimonio que hoy se recupera no sale de viviendas habitadas, sino de inmuebles cerrados, deteriorados o abandonados a su suerte.
Entre los edificios que respondían a esta situación se encuentran el Proyecto Santa Lucía, que abrirá sus puertas en el verano de 2027 convertido en un hotel boutique de 26 habitaciones tras una inversión cercana a los cinco millones de euros.
Según explica la compañía, la mayoría de estos inmuebles no permanecen inactivos por falta de interés, sino porque su recuperación exige inversiones muy elevadas y una complejidad técnica y administrativa que, en muchos casos, resulta inasumible para los propietarios.
“El verdadero riesgo para muchos edificios históricos no es el turismo, sino quedarse sin un uso que haga viable su conservación”, resume Juan José Laguna Álvarez, cofundador de Hestia Inversión Patrimonial.
La rehabilitación de edificios protegidos obliga habitualmente a conservar elementos arquitectónicos originales, adaptar inmuebles con siglos de antigüedad a la normativa actual, incorporar soluciones de accesibilidad, renovar completamente las instalaciones y superar procedimientos administrativos específicos derivados de su protección patrimonial. “Todo ello incrementa significativamente los costes y prolonga los plazos de ejecución, dificultando que estos proyectos encuentren una viabilidad económica”, añade Laguna.
Sevilla no es un caso aislado, el problema se repite en otras ciudades históricas españolas. El Consorcio de la Ciudad de Toledo, tras analizar las 2.843 parcelas de su casco histórico, identificó recientemente 83 inmuebles en ruina, 131 edificios desocupados y 23 solares vacantes. Para Hestia, este tipo de diagnósticos pone de manifiesto que uno de los grandes retos de los centros históricos españoles consiste en encontrar usos económicamente viables que permitan conservar edificios cuyo mantenimiento resulta especialmente costoso y técnicamente complejo.
La comparación con otras ciudades europeas refuerza esa lectura. Faro, capital del Algarve portugués, tiene menos presión turística que Sevilla y salarios medios claramente más bajos, pero su vivienda es más cara: según idealista, el metro cuadrado se vende a 3.870 euros en Faro frente a 2.835 euros en Sevilla, y se alquila a 15,6 euros frente a los 12,6-12,9 euros sevillanos. Todo ello con un salario medio portugués entre un 25% y un 30% inferior al español, según Eurostat.
«La comparación con Faro demuestra que una menor presión turística no garantiza por sí sola una vivienda más asequible. Depende también de la oferta disponible, la escasez de suelo, los costes de construcción y la capacidad para rehabilitar el patrimonio existente», explica José Aycart Almagro, socio cofundador de Hestia Inversión Patrimonial.
Los proyectos de Hestia sostienen actualmente cerca de 300 puestos de trabajo en Sevilla, repartidos entre arquitectos, aparejadores, ingenieros, restauradores, albañiles, carpinteros, cerrajeros, electricistas, fontaneros y yeseros. La compañía destaca que cada rehabilitación moviliza a este tejido de oficios especializados, clave para mantener vivas técnicas artesanales cada vez más escasas.
Hestia Inversión Patrimonial fue fundada en 2023 por José Aycart y Juan José Laguna, ambos con trayectoria previa en construcción y gestión turística.
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