
Finca La Bobadilla, uno de los hoteles rurales más icónicos del sur de Europa, reabre sus puertas completamente renovada bajo el sello de Único Hotels. Ubicada en plena Sierra de Loja, entre Málaga y Granada, a solo 15 minutos de la estación de AVE de Antequera, 40 minutos de Málaga y menos de una hora de Granada y Córdoba, la finca inicia una nueva etapa como gran refugio de lujo en el corazón de Andalucía.
Integrada en una finca privada de más de 350 hectáreas de naturaleza andaluza, entre colinas, monte mediterráneo y más de 2.000 olivos centenarios, Finca La Bobadilla conserva aquello que siempre la ha hecho única: su arquitectura de pueblo blanco, sus patios, fuentes, plazas interiores y caminos, y esa sensación de llegar no solo a un hotel, sino a un destino y experiencia total. Icono que renace sin perder su esencia, ahora propone una escapada más luminosa, más contemporánea y más conectada con el paisaje, la gastronomía, el bienestar y el ritmo pausado del sur, del que es emblema.
La renovación, liderada por la interiorista Pilar García-Nieto junto al equipo de proyectos de Único Hotels, ha sido concebida como un ejercicio de respeto y evolución. El proyecto reinterpreta el carácter de cortijo y palacio andaluz con materiales naturales, texturas artesanales, tonos cálidos, maderas nobles, cerámicas hechas a mano, fibras vegetales y una paleta cromática conectada con la tierra.
Las 73 habitaciones y suites han sido actualizadas para reforzar la sensación de amplitud, calma y residencia privada, con nuevas zonas de estar, iluminación más cálida, textiles naturales y vistas abiertas a jardines, olivares y colinas. También los espacios comunes han sido repensados para ofrecer más intimidad y fluidez: el lobby de inspiración mozárabe, el bar, la biblioteca, las zonas de descanso y los restaurantes se han actualizado con una mirada más serena y actual, siempre fiel al espíritu original de la finca.
La intervención mantiene intacta la arquitectura de Jesús del Valle que convirtió a Finca La Bobadilla en un referente: arcos, barro cocido, hierro forjado, agua como hilo conductor y una capilla no consagrada que alberga el órgano privado más grande de Europa y que pretende abrirse más a huéspedes y locales con excelentes ciclos musicales y eventos, los primeros con fecha ya el 29 y 30 de mayo y el 5 y 6 de junio de la mano del maestro organista Antonio Linares, los conservatorios de Loja y Antequera y destacadas voces como la soprano Verónica Plata.
El exterior es uno de los grandes ejes de la reapertura. El paisajismo, firmado por la prestigiosa sevillana Rocío Sainz de Rozas, transforma los jardines en una extensión natural del territorio, con especies autóctonas, floraciones escalonadas, caminos recuperados y una jardinería más sostenible y coherente con el entorno.
Más de 10.000 m² de césped han sido sustituidos por plantaciones nativas y cobertura orgánica, reforzando una idea de lujo más natural, menos ornamental y profundamente vinculada al lugar. El resultado es un sur real, sin cliché de postal: caminos entre aromáticas, sombras bien colocadas, olivares, encinas y ese silencio de finca privada, de pueblito encantador, que define la experiencia desde el primer paseo.
Finca La Bobadilla reabre con una vocación transversal, pensada para distintos tipos de viajero. Es un refugio perfecto para parejas que buscan desconexión, bienestar y calma; para grupos de amigos que quieren vivir Andalucía con la mayor autenticidad desde un lugar exclusivo; y, muy especialmente, para familias que buscan espacio, naturaleza y una experiencia sofisticada sin renunciar a la comodidad.
Los niños cuentan con kids club, granja, huerto, piscina interior climatizada propia, juegos de mesa y al aire libre y actividades en contacto con la naturaleza. Los adultos, por su parte, encuentran silencio, gastronomía, bienestar y espacios pensados para bajar el ritmo, para ellos, con independencia de los pequeños. La finca funciona como un pequeño universo donde cada viajero puede encontrar su momento.
Con más de 350 hectáreas por delante, Finca La Bobadilla se consolida como un auténtico terreno de juego al aire libre. La finca invita a moverse a caballo desde su centro ecuestre propio con seis fabulosos caballos y el más cualificado personal, entre olivares y bosque mediterráneo, en bici gracias al Bike Center, con bicicletas de montaña y e-bikes para todas las edades, o caminando por senderos suaves que cambian a cada curva.
La propuesta deportiva se completa con pistas de tenis, pádel y pickleball, clases privadas bajo reserva y un nuevo gimnasio outdoor integrado en el paisaje. Cuando el sol aprieta, las piscinas exteriores se convierten en el centro natural de la vida en la finca: más de 1.000 m² de lámina de agua, renovada asimismo, repartidos en tres grandes vasos, rodeados de jardines aromáticos, terrazas, zonas de descanso y un coqueto bar, todo pensado para disfrutar sin prisas.

La gastronomía es otro de los grandes pilares de esta nueva etapa. Bajo la dirección gastronómica de Óscar Velasco, Premio Nacional de Gastronomía y al frente de VelascoAbellá (una estrella Michelin en Madrid), Finca La Bobadilla articula una propuesta culinaria que se apoya en el producto andaluz, el respeto por el recetario tradicional y una técnica al servicio del sabor.
El día empieza en el Salón Jardín, con desayunos largos y locales, con un destacado apartado de repostería y panes de la zona provenientes de la pastelería familiar del pueblo de Fuente Camacho. En los meses de verano, El Mirador acompaña la vida junto a la piscina con una propuesta ligera y mediterránea. El Cortijo abraza por la noche recetas de fuego, guiso y huerta, con un tono informal, bistronómico y muy ligado al campo, pensado para toda la familia. La Jara, el restaurante más elegante del hotel, está pensado para adultos y propone una lectura más contemporánea de Andalucía sin perder la base: aceites, huerta, mar del sur, caza y una despensa de raíz local. El Bar La Plaza completa la experiencia como punto de encuentro para el aperitivo o la sobremesa.
Flow Spa reabre completamente actualizado como un espacio de bienestar integral de 534 m². Su zona de aguas incluye dos piscinas climatizadas, una con contracorriente para nado y otra orientada a la relajación, además de hidroterapia, duchas de sensaciones, duchas de contraste, pioneras saunas, tumbonas térmicas y zonas de descanso.
El spa cuenta con cabinas de tratamiento individuales y dobles, Sala Beauty con servicios de peluquería, maquillaje y manicura bajo reserva, y una carta de masajes y rituales firmada por Natura Bissé. La propuesta se extiende al exterior con yoga incluido para huéspedes, el citado gimnasio al aire libre y retiros puntuales cuando el clima acompaña.
Una de las grandes ventajas de Finca La Bobadilla es su ubicación. El hotel permite vivir Andalucía desde un punto de partida cómodo, conectado y, al mismo tiempo, lo suficientemente apartado como para preservar la magia de la desconexión. Granada, Córdoba y Málaga quedan a mano para escapadas culturales, mientras que Antequera, Archidona, Riofrío, Iznájar, Lucena o Montefrío permiten descubrir una Andalucía más íntima y menos obvia.
El equipo del hotel diseña experiencias a medida con visitas privadas, oleoturismo, rutas gastronómicas, escapadas a la Costa del Sol, golf, visitas VIP al galardonado Caviar Riofrío y traslados personalizados. Para quienes priorizan el mayor lujo y confort, el hotel cuenta además con helipuerto propio.
Finca La Bobadilla reafirma también su papel como escenario para bodas, celebraciones privadas, retiros y eventos de marca. Sus patios, jardines, salones, la capilla, los Jardines Piscina, La Jara, la Sala Mirador, el Salón Noble o el propio helipuerto permiten diseñar encuentros a medida, con la posibilidad de reservar el hotel en exclusiva.
La finca combina intimidad, paisaje y una arquitectura con carácter para convertir cualquier celebración en una experiencia profundamente ligada al lugar.
La sostenibilidad está integrada en esta nueva etapa a través de biomasa para la generación de agua caliente, planta fotovoltaica propia, uso de materiales locales y técnicas artesanales, y una intervención paisajística orientada a reducir el consumo hídrico y reforzar la biodiversidad del entorno.
Una reapertura que no busca transformar la finca en otra cosa, sino potenciar lo que siempre fue: uno de los grandes refugios rurales de Andalucía.
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