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  • REVISTA GRAN HOTEL 289
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    St. Regis Mardavall Mallorca celebra su 20º aniversario con rediseño en restauración

    Es Fum

    Enclavado en la costa d’en Blanes y a tan solo 10 minutos del centro de Palma de Mallorca, el legendario hotel St. Regis Mardavall Mallorca Resort celebra sus 20 años con el rediseño integral de dos de sus espacios más emblemáticos, el St. Regis Bar y el restaurante estrella Michelin Es Fum, capitaneado por el chef Miguel Navarro.

    Los St. Regis y sus bares

    El bar es el corazón de todas y cada una de las propiedades de la marca St. Regis en todo el mundo, ya que la cultura del cóctel está muy relacionada con la marca. El Coronel John Jacob Astor IV, fundador del primer St. Regis, The St. Regis New York, era conocido por organizar interesantes eventos sociales con personalidades del mundo del arte y la cultura de todo el mundo, un aspecto que comparte con Mallorca, conocida por ser el refugio de multitud de artistas (Chopin, Joan Miró) e intelectuales (George Sand, Jorge Luis Borges o Ágatha Christie). Precisamente por ese bagaje cultural de encuentros artísticos que tienen tanto la marca St. Regis como la isla de Mallorca, el estudio de Lázaro Rosa-Violán propuso el “Bar de artistas” como concepto para el rediseño del St. Regis Bar. No solo por las obras de arte que iban a rodear el espacio, sino tambien por el clima inspirador que se quería generar en sus estancias. Para ello, se ha otorgado un espacio destacado a la barra como espacio de socialización y conexión entre los huépedes, colocando frente a ella distintos grupos de asientos distribuidos en varios niveles de intimidad. Se trata de un cocktail bar al más puro estilo St. Regis, un lugar de encuentro para compartir con amigos con varios ambientes, en los que el arte está siempre presente, como el mural que enmarca la barra firmado por Ramón Enrich, que evoca y transmite la esencia de Mallorca.

    Estas obras de arte, las chimeneas, alfombras y bibliotecas ayuan a crear los diversos ambientes como el lounge, el bar, el salón de jerez, la biblioteca o la terraza.

    “Poder trabajar con una marca que cuida tanto el detalle como St. Regis y que ha hecho de su nombre un sello de calidad y de compromiso con la historia tiene una connotación poética que me parece muy atractiva. Además, Mallorca siempre ha sido muy especial para mí y tengo muchas vivencias y recuerdos con familia y amigos aquí que, por supuesto, me han servido de inspiración para seleccionar los colores, las texturas de las telas y los muebles de las distintas estancias. Para nosotros era importante que todo transpirara esa relajación que se alcanza nada más pisar esta isla”, comenta Lázaro Rosa-Violán.

    El reto para el estudio era conseguir que una estética tan definida y rotunda como la de Mallorca encajase a la perfección con el ambiente tan característico de la marca jugando con los colores, las texturas y los materiales. Respecto a estos últimos, Lázaro afirma que “hemos tratado de ser fieles a lo que Mallorca significa para nosotros. Materiales naturales como es la madera y la piedra, telas coloridas pero frescas como la loneta, el hilo y la tela de llengües, tan presente en la isla, combinándolos con otros materiales que canalizan esa naturalidad y la sofistican, hallando un equilibrio con los valores de marca. En la paleta de colores que hemos utilizado predominan los verdes olivas de la naturaleza y los calderos y rosas de la tierra o las puestas de sol, aligerándolos con elementos más frescos como los crudos y los ocres”.

    A excepción de una mesa central, que organiza los flujos de clientes y los chandeliers procedentes de anticuarios o diseñados por el estudio de interiorismo, se ha intentado hallar un equilibrio entre todo el mobiliario para dar protagonismo al arte y al entorno. Las piezas de madera más importantes son obra de ebanistas mallorquines, mientras que el chandelier principal de la barra y algunos de los apliques están hechos de cristal soplado por artesanos venecianos de la isla de Murano, dándole a la estancia ese aire señorial tan característico de St. Regis.

    Es Fum: un estrella Michelin con mucho arte

    El nuevo diseño de Es Fum, el restaurante estrella Michelin de St. Regis Mardavall Mallorca Resort, es obra del estudio londinense de arquitectura HKS y se ha realizado en consonancia con el rediseño del S. Regis Bar, inspirándose en la estrecha relación de la isla de Mallorca con el arte. De hecho, las piezas que visten sus paredes, que proceden de la colección privada de arte de St. Regis Mardavall, le otorgan un aire residencial relajado que, según el estudio HKS, “refleja la atmósfera de una finca contemporánea de coleccionistas de arte en los Hamptons españoles”.

    El estudio ha trabajado mano a mano con el equipo de la propiedad para crear un restaurante con un fuerte sentido del lugar, que refleje el carácter, la tradición y la artesanía local en honor a la isla de Mallorca. El diseño de un restaurante con estrella Michelin es un elemento más a sumar a la propuesta gastronómica y enológica, ya que debe contribuir a que la experiencia del comensal sea memorable.

    Su increíble ubicación mirando al mar hace que el comensal adquiera plena consciencia del lugar que acoge este escenario, diseñado para integrar el legado histórico del restaurante con una propuesta moderna y atractiva que atraiga a actuales y potenciales clientes.

    Materiales naturales y colores neutros y suaves

    Los materiales escogidos por el estudio para esta nueva etapa de Es Fum son la piedra caliza para los suelos con patrones geométricos y una piedra similar a la tradicional piedra marés de la arquitectura mallorquina para la chimenea, que se combinan ricas maderas, toques de bronce y tejidos en suaves tonos neutros, todo ello de origen local. La propuesta de tejidos es muy discreta para ceder el verdadero protagonismo a su colección de arte: terciopelos empolvados y suaves cueros en colores nude cubren los sofás y butacas hechos a medida. Las cortinas están adornadas con un patrón de llengües mallorquín contemporáneo, y la mayoría de los tejidos proceden de un proveedor local. El restaurante equilibra los tonos piedra que recuerdan a las montañas calizas mallorquinas con tonos más suaves que recrean el paisaje, creando un oasis romántico.

    Cada pieza del mobiliario del restaurante ha sido diseñada a medida por HKS, hecha a mano y acabada en suave bronce y madera clara de fresno para crear un interior armonioso. Algunos de los elementos esenciales de la decoración de este estrella Michelin son la alfombra diseñada a medida por la firma italiana Loloey inspirada en la obra de Joan Miró y las obras de artistas locales españoles, como el tapiz especialmente diseñado por Adriana Meunié para Es Fum y las esculturas de Joan Bennàssar de la serie “Les menades del mar d’avall”, que decoran su maravillosa terraza que mira al mar.

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