
El Parador de Santillana Altamira abre hoy de nuevo sus puertas para recibir a los primeros clientes tras una reforma integral en la que se han invertido 8 M€. Una actuación destinada a mejorar la sostenibilidad, la accesibilidad, el interiorismo y la experiencia del visitante, que le ha permitido mejorar su calificación hotelera de tres a cuatro estrellas.
La localidad de Santillana del Mar está considerada como uno de los conjuntos históricos-artísticos mejor conservados de nuestro país y mantiene una estrecha vinculación con uno de los mayores tesoros culturales y patrimoniales de la humanidad: Altamira.
«Hemos querido reforzar este nexo incorporando el nombre de Altamira al Parador, que hoy abre sus puertas como una referencia universal que identifica a Cantabria en todo el mundo y que proyecta la riqueza histórica, cultural y patrimonial de esta tierra”, explica Raquel Sánchez, presidenta de la compañía.
Con esta reforma, el Parador de Santillana Altamira se ha convertido en uno de los establecimientos más modernos de la Red, adaptado a las demandas del turismo actual sin renunciar a su esencia histórica. La intervención ha optimizado los espacios, incrementando su capacidad de alojamiento en tres habitaciones más.
Asimismo, las actuaciones han mejorado el confort de clientes y trabajadores mediante el acondicionamiento acústico y la renovación de los sistemas de climatización, incorporando tecnologías como la aerotermia y el gas natural, que refuerzan el compromiso de la compañía con la sostenibilidad. Estas medidas permitirán reducir la huella de carbono del Parador en un 85 %, lo que equivale a evitar la emisión de 110 toneladas de CO₂ al año o la plantación de 5.200 árboles.
El proyecto también ha incluido actuaciones para garantizar la accesibilidad, con espacios más inclusivos como la renovación del ascensor, la creación de una habitación adaptada en planta baja y la adecuación de los aseos comunes para personas con movilidad reducida.
Uno de los cambios más visibles de la reforma es el interiorismo. La intervención respeta y pone en valor la arquitectura tradicional cántabra mediante una estética sobria, elegante y atemporal. El proyecto combina tradición y contemporaneidad, preservando la memoria y la esencia del edificio e incorporando soluciones actuales que mejoran el confort, la funcionalidad y la experiencia del cliente.
Se ha apostado por un diálogo entre mobiliario autóctono recuperado y piezas artesanales junto a nuevos elementos de líneas limpias, materiales nobles y una paleta cromática inspirada en el paisaje local.
La artesanía, la iluminación y la cuidada selección de texturas y acabados desempeñan un papel fundamental en la nueva identidad del Parador, generando espacios serenos, acogedores y auténticos donde el carácter cántabro y la estética contemporánea conviven de forma natural.
Esta renovación se complementa con un ambicioso proyecto artístico también inspirado en Cantabria, su naturaleza y sus tradiciones, combinando a la perfección arte contemporáneo, artesanía y memoria material.
Destaca el trabajo en arte textil, con la reinterpretación de técnicas tradicionales del ámbito rural y doméstico desde un lenguaje actual, a través de obras de artistas como Amparo de la Sota o Regina de Jiménez. El conjunto artístico del Parador de Santillana Altamira enlaza pasado y presente y reivindica la pervivencia del oficio, la materia y la memoria a través de colores vivos y esenciales.
El Parador de Santillana Altamira es uno de los dos establecimientos con los que cuenta la localidad de Santillana del Mar. El otro, el Parador de Santillana Gil Blas, fue reabierto al público el pasado 30 de abril tras una renovación que ha contado con una inversión de 900.000 euros.
Para Raquel Sánchez, presidenta de Paradores, “con estas inversiones reafirmamos nuestro compromiso con Cantabria y con un modelo turístico responsable y sostenible que contribuye al equilibrio territorial y al bienestar de las comunidades locales”.
Paradores es una herramienta que preserva y pone en valor el patrimonio, un motor que contribuye a dinamizar las economías locales y a generar oportunidades en los territorios.
“Santillana y su gente se merecen tener ya abiertos sus dos Paradores porque es una tierra que cuida y se siente orgullosa de su historia, de su patrimonio y de su entorno”, concluye la presidenta de la cadena hotelera pública.
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