
El viajero español mira cada vez más lejos. Según los datos de Kiwi.com, los pasajeros nacionales que han reservado vuelos de larga distancia (más de 4.000 kilómetros) para viajar entre junio y agosto de 2026 han crecido un 50,7 % respecto al mismo periodo del año anterior. Las reservas, por su parte, aumentaron un 53,1 %, lo que confirma un cambio de tendencia en los hábitos vacacionales de los españoles.
Madrid y Barcelona se consolidan como los grandes nodos de salida para estas rutas. Entre ambos aeropuertos se concentran cerca del 40 % de los vuelos de larga distancia con origen en España, con un crecimiento interanual del 58,6 % en el caso de la capital y del 23,2 % en el de la ciudad condal. Bilbao, por su parte, se convierte en el origen con la evolución más llamativa, con un aumento del 194,9 % en el número de pasajeros que viajan a destinos lejanos.
El precio medio del billete se mantiene prácticamente estable en 647,81 euros por pasajero, apenas un 1,8 % por encima del verano anterior, mientras que la media sube un 5,3 %, lo que apunta a un ligero cambio en la elección de destinos hacia tarifas algo más altas, más que a una subida generalizada de precios.
El mapa de los destinos de larga distancia revela un interés creciente por Asia y América Latina. China encabeza la tabla de crecimiento con un espectacular 294 % más de pasajeros, seguida de Brasil (+144 %), Perú (+166 %), Corea del Sur (+156 %) y Vietnam (+76 %). Destaca también el caso de Kirguistán que, aunque parte de una base reducida, multiplica por casi cinco su número de viajeros (+448 %).
Entre las ciudades elegidas, Bangkok se sitúa como la favorita para los viajeros españoles que recorren más de 4.000 kilómetros, seguida de Nueva York, Colombo, Denpasar (Bali) y Kuala Lumpur. Nueva York, además, es el principal destino dentro Estados Unidos, que crece un 68,8 % y se mantiene como el segundo país más demandado por los españoles en larga distancia, sólo por detrás de Tailandia.
El viajero nacional que se aventura a cruzar el océano planifica su viaje con algo menos de antelación que el año pasado. La ventana media de reserva ha pasado de 72,3 a 70,8 días, y la media ha caído de 52 a 47 días, lo que sugiere una mayor flexibilidad o confianza a la hora de tomar decisiones sobre viajes de largo recorrido. La estancia media, por su parte, se mantiene en torno a las dos semanas, con una ligera bajada de 18 a 17 días.
Las reservas ya confirmadas para viajar entre septiembre y noviembre apuntan en la misma dirección. A fecha de 14 de agosto, los pasajeros españoles con billete para rutas largas en otoño crecen un 71,2 % respecto al mismo momento del año anterior, con noviembre como el mes más dinámico, duplicando con creces (+115,1 %) las cifras de 2025. Aunque estos datos corresponden a reservas anticipadas y no a la demanda final, dibujan un escenario en el que el interés por los destinos lejanos no se detiene con el fin del verano.
“Lo que vemos es un viajero español que se atreve con distancias mayores y que ya no reserva el largo radio como un evento único en la vida, sino como una opción más en su abanico de vacaciones. El precio se mantiene contenido y destinos que hace unos años eran impensables para el turista español, como Kirguistán o Vietnam, están ganando terreno rápidamente”, señala Daniela Chovanková, PR Manager en Kiwi.com.
Los datos reflejan también un cambio de perfil en el viajero de larga distancia. Quienes vuelan al norte de España para ver el eclipse o quienes reservan a última hora una escapada a Ibiza representan un tipo de turismo muy distinto al que ahora elige recorrer más de 4.000 kilómetros para descubrir el sudeste asiático, Brasil o Japón. Es un fenómeno que, aunque todavía minoritario en volumen, crece a un ritmo que pocos segmentos turísticos igualan.
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